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Das tu diezmo como un deber espiritual, de la misma forma como respiras. Cuando das sin buscar recompensa estas dando abiertamente. El dar es recompensado en secreto. La recompensa secreta puede llegar como un destello de conciencia hacia el corazón de Dios.
— John-Roger, DSS

“Trae todo tu diezmo a mi bodega para que haya comida en mi casa. Pruébame en esto”, dice el Señor Todopoderoso “ y observa si no abro las compuertas del cielo y derramo sobre ti tantas bendiciones que no tendrás suficiente espacio para ellas”.

Uno de los errores fundamentales que tenemos como seres humanos es la avaricia. Está se manifiesta primordialmente en dinero o el valor del dinero. La avaricia por su naturaleza ataca al dinero y a la riqueza dentro de uno mismo, porque parece que nunca hay suficiente aquí en el mundo. Nuestros ojos siempre tienen “hambre”.

Podemos ayudar a romper el patrón de la avaricia dando el diezmo. Dando el 10 porciento de nuestra abundancia personal. Cuando damos el diezmo se activan dos niveles. Un nivel aquí en este mundo y al mismo tiempo un nivel místico invisible. El nivel místico es una comunicación que dice: “Eres abundante y manejas bien la abundancia, así que aquí tienes mas”. El otro nivel el de este mundo es cuando vemos nuestra abundancia y damos con gozo el diezmo y estamos realmente alegres de contribuir. Con esta acción se instala un respaldo en el ser humano que es una forma de gloria y esa gloria atrae más abundancia.

Cuando una persona se libera de la materialidad es como una infección que se va hacia el lado contrario. En lugar de que la avaricia afecte a gente honesta, la gente honesta empieza a afectar a la avaricia. Lo sueltas y se lo entregas a Dios gozosa e incondicionalmente.

Es sencillo dar el diezmo, solo das el 10 porciento de tus ingresos a la fuente de tus enseñanzas espirituales. Se hace por la alegría de dar. Cuando das de esta manera la abundancia te empieza a llegar de muchas maneras.

Diezmar es en realidad una ley espiritual: dar de regreso a la fuente de tus enseñanzas espirituales. Cuando te comprometes a hacerlo, algo dentro de ti empieza a funcionar diferente desde ese día en adelante. Las condiciones del mundo físico pueden o no cambiar inmediatamente pero dentro de ti hace maravillas.